Recuerdo que cuando era niña, me emocionaba tanto que llegaran estas fiestas, (no tanto por lo del arbolito, luces, esferas y esas cosas) sino por que eran épocas de reuniones familiares -obligatorias dicho sea de paso-
...me hizo sentir por un
momento que no tenía miedo a nada, de repente una ola de pensamientos escondidos
en mi mente sucumbieron al terremoto de esas palabras...
-La vida da muchas vueltas, un día te pone aquí otro día estas en el lado opuesto, no tenemos la certeza de las cosas, no tenemos la certeza de nada, ...
La mayoría de las veces intento escribir sino, cosas lindas, cosas que sean digeribles, pero últimamente, este mundo me ha dado en la cara con toda la crueldad y la desesperanza que lo caracteriza.
El fin de semana pasado
tuve la suerte de asistir (y ser invitada) a un evento gay, muchos trasvestis
(o como se escriba) y muchos homosexuales, hace tiempo había asistido a una
boda de este tipo, y recuerdo que me divertí más que en las fiestas
convencionales.
1.- Decidí
recobrar el hábito (el único bueno que poseo), de la lectura, y comencé con "La
hojarasca" de Gabriel García Márquez, me dí cuenta que a parte de gustarme su
estilo, me gustan sus palabras, esas tan rebuscadas, tan raras, tan en
olvidadas, entre las mejores he rescatado:
La plática del día y de la semana ha versado sobre lo siguiente: si las
mujeres hemos conseguido el respeto de los hombres, hemos realizado los mismos
trabajos que ellos, trabajamos hombro con hombro y podemos verlos a los ojos
sin bajar la mirada pensado que somos las débiles mujeres faltas de protección,
pero hay algo que no hemos podido aprenderles...
Esta semana comencé un nuevo ciclo en la
universidad, esto implica nuevos maestros, nuevos métodos, nuevas materias... y
entre los aplicados por los profes...
Ya
pasó la marcha en contra de la violencia o a favor de la paz (¿es lo mismo?),
bueno muy interesante, muy concurrida... y ahora que sigue?, sospecho que el 95%
-o más- de los mexicanos que asistieron creen que eso basta, que con eso es
suficiente para que las cosas mejoren...
Ese día José
Arcadio se levanto aún con la resaca de la tertulia pasada, sentía retumbar su
cabeza, la inflamación en sus extremidades (un síntoma algo extraño que siempre
padeció por el exceso de alcohol), sentado aún en la orilla de su cama,
intentando controlar ese vaivén que el alcohol de su organismo aún le
provocaba, pensó en la noche anterior, no tuvo que esforzarse mucho, los
recuerdos se hacían presentes, pasaban frente a sus ojos como una película...